Los Titulos de la Semana:

 
 

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Shinnecock, donde la historia siempre encuentra un héroe

   El Jueves 18 de Junio vuelve a comenzar el US Open y, cuando el escenario es Shinnecock Hills, uno de los campos más emblemáticos del golf mundial, es imposible no detenerse un instante para mirar hacia atrás, porque Shinnecock no es solamente una cancha, es un examen, un lugar donde el viento, la estrategia, la paciencia y el carácter suelen tener más valor que la potencia.

  Un escenario que a lo largo de los años ha separado a los grandes jugadores de los campeones capaces de soportar la presión cuando todo está en juego. La imagen más recordada de este campo sigue siendo la de 1995. Aquel año, el favorito era Greg Norman, el "Tiburón Blanco" era uno de los jugadores más dominantes del planeta, número uno del mundo durante largos períodos y dueño de un juego agresivo que imponía respeto en cualquier torneo. Había llegado a Shinnecock con la expectativa de conquistar otro major y durante gran parte de la semana estuvo donde todos imaginaban verlo: en la cima de la clasificación. Pero el domingo apareció un hombre que representaba exactamente lo contrario. Corey Pavin no era uno de los pegadores largos del circuito. No intimidaba por su potencia ni por su físico, su fortaleza estaba en la inteligencia, la precisión y la capacidad para encontrar soluciones donde otros sólo veían problemas. Y fue precisamente eso lo que ocurrió en el hoyo final. Con el campeonato en juego, Pavin enfrentó un segundo golpe que parecía exigir una distancia que no estaba entre sus mayores virtudes, sacó una madera y ejecutó uno de los tiros más famosos de la historia del US Open. La pelota voló perfecta, encontró la pendiente correcta y terminó muy cerca de la bandera, en ese instante quedó sellado el torneo y también una de las grandes lecciones que nos ha dejado este deporte: no siempre gana el más fuerte; muchas veces gana quien mejor entiende el desafío.

Corey Pavin mira 31 años despues el momento mas fuerte de su vida y, gracias al GOLF

 Treinta y un años después, Shinnecock vuelve a recibir al US Open y aquella imagen sigue viva porque resume la esencia del campeonato, el US Open nunca regala nada, obliga a pensar, a resistir y a ejecutar bajo una presión que pocos deportes pueden ofrecer. Y para los argentinos, hablar del US Open también significa recordar uno de los capítulos más gloriosos de nuestra historia. En 2007, en Oakmont, Ángel Cabrera conquistó el torneo más exigente del mundo y se convirtió en el segundo argentino en ganar un major, cuarenta años después de que Roberto De Vicenzo levantara el Open Británico de 1967.

  Aquella victoria tuvo un dramatismo extraordinario, del otro lado estaban Tiger Woods, número uno del mundo y, Jim Furyk, uno de los jugadores más sólidos de su generación. Cabrera llegó a los hoyos finales soportando una presión gigantesca, cada golpe parecía decidir la historia.

Año 2007 Furyk y Tiger felicitan al Pato

Cada fairway encontrado valía oro, cuando finalmente levantó el trofeo, había superado nada menos que a Tiger Woods y a Furyk por un golpe. Años más tarde llegaría su segunda conquista grande con el Masters de Augusta, pero para muchos argentinos aquel US Open de Oakmont sigue teniendo un significado especial, fue el momento en que un cordobés surgido desde los márgenes del golf mundial se animó a desafiar a los mejores del planeta y terminó imponiéndose en el campeonato que más castiga los errores. Por eso, cada vez que comienza un nuevo US Open, vuelven los recuerdos. Vuelve la madera perfecta de Corey Pavin en Shinnecock, Vuelve la figura imponente de Greg Norman buscando un título que se le escapó por muy poco y, vuelve el recuerdo imborrable de Ángel Cabrera levantando el trofeo frente a Tiger Woods para escribir una de las páginas más importantes del deporte argentino. Cominza una nueva edición, habrá nuevos protagonistas, nuevas emociones y nuevos sueños. Pero si la historia del US Open nos enseñó algo es que, cuando llega el momento decisivo, los nombres dejan de importar, lo único que importa es quién encuentra el coraje para ejecutar el golpe de su vida.